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Qué es la jihad

por Daniel Pipes
New York Post
31. Diciembre 2002

Original en Inglés: What is Jihad?

¿Qué significa la palabra árabe jihad?

Una respuesta surgió la semana pasada, cuando Saddam Hussein hizo que sus líderes islámicos apelaran a los musulmanes de todo el mundo para que se unieran a su jihad para derrotar a los "malditos americanos" si atacan Irak; a continuación amenazó él mismo a Estados Unidos con la jihad.

Como esto sugiere, jihad significa "guerra santa". O, más exactamente: significa el esfuerzo legal, obligatorio y comunitario, destinado a expandir los territorios gobernados por musulmanes a expensas de los territorios gobernados por no musulmanes.

El propósito de la jihad, en otras palabras, no es extender directamente la fe islámica, sino extender la soberanía del poder musulmán (el credo, por supuesto, sigue a menudo a la bandera). Jihad es así ofensiva ineludiblemente por naturaleza, con el objetivo eventual de lograr el dominio musulmán sobre todo el planeta.

Jihad sí que tuvo dos significados diferentes a través de los siglos, uno más y otro menos radical. El primero sostiene que los musulmanes que interpretan su fe de modo diferente son infieles, y por tanto objetivos legítimos de la jihad. (Esta es la razón por la que los propios argelinos, los egipcios o los afganos han sido víctimas, como los americanos o los israelíes, de la agresión jihadista tan a menudo). El segundo significado, vinculado a los místicos, rechaza la definición legal de jihad como conflicto armado y ordena a los musulmanes apartarse de de las preocupaciones mundanas para lograr el conocimiento espiritual.

La jihad en el sentido de expansión territorial siempre ha sido un aspecto central de la vida musulmana. Así es como los musulmanes llegaron a gobernar gran parte de la Península Arábiga hacia el momento de la muerte del Profeta Mahoma en el 632. Así es como, un siglo antes, los musulmanes habían conquistado la región desde Afganistán a España. Posteriormente, la jihad estimuló y justificó las conquistas musulmanas de territorios tales como la India, Sudán, Anatolia o los Balcanes.

Hoy, la jihad es la principal fuente mundial de terrorismo, inspirando una campaña de violencia global por parte de grupos autoproclamados jihadistas:

  • El Frente Islámico Internacional para la Jihad contra los Judíos y los Cruzados: la organización de Osama bin Laden;
  • La Jihad Laskar: responsable de la muerte de más de 10.000 cristianos en Indonesia;
  • Harakat ul-Jihad-i-Islamí: la principal causa de violencia en Cachemira;
  • La Jihad Islámica palestina: el grupo terrorista anti-Israel más perverso de todos;
  • La Jihad Islámica egipcia: mató a Anwar El-Sadat en 1981, a muchos otros desde entonces, y
  • La Jihad Islámica Yemení: mató a tres misioneros norteamericanos el lunes.

Pero la realidad presente más horrorosa de la jihad se da en Sudán, donde el partido en el poder sostenía hasta hace poco el eslogan "Jihad, victoria y martirio". Durante dos décadas, bajo auspicios gubernamentales, los jihadistas han atacado físicamente allí a los no musulmanes, saqueado sus pertenencias y asesinado a los varones.

Los jihadistas esclavizan a continuación a decenas de miles de mujeres y niños, les fuerzan a convertirse al islam, les envían a marchas forzadas, les golpean y les destinan a las labores duras. Las mujeres y niñas mayores también sufren violaciones rituales de grupos, la mutilación genital y una vida de esclavitud sexual.

La jihad de Sudán, patrocinada por el estado, ha causado cerca de 2 millones de muertos y el desplazamiento de otros 4 millones - convirtiéndola en la mayor catástrofe humanitaria de nuestra era.

A pesar del historial de la jihad como principal fuente de conflicto durante 14 siglos, causando incontable sufrimiento humano, los apólogos académicos e islámicos afirman que sólo permite la lucha defensiva o incluso que es completamente no violenta. Tres profesores norteamericanos de estudios islámicos defienden coloristamente el segundo punto, explicando la jihad como:

  • "Un esfuerzo contra el mal en uno mismo y cada manifestación del mal en la sociedad" (Ibrahim Abú-Rabi, seminario de Hartford);
  • "Resistencia al apartheid o trabajar en favor de los derechos de la mujer" (Farid Eseck, seminario de Auburn), y
  • "Ser un mejor estudiante, un mejor amigo, un mejor socio comercial. Por encima de todo, controlar la cólera de uno" (Bruce Lawrence, Duke University).

Si la jihad evolucionara en algo menos agresivo que controlar la cólera de uno, sería maravilloso, pero eso no ocurrirá deseando simplemente que desaparezca una realidad espantosa. Por el contrario, la pretensión de una jihad benigna entorpece los esfuerzos serios de autocrítica y reinterpretación.

El camino lejos del terrorismo, la conquista o la esclavitud se encuentra en que los musulmanes reconozcan directamente el papel histórico de la jihad, seguido de disculpas a las víctimas de la jihad, el desarrollo de una base islámica para la jihad no violenta y (la parte más difícil) dejar realmente de emprender la jihad violenta.

Desafortunadamente, tal proceso de redención no está en marcha hoy; probablemente la jihad violenta continuará hasta que sea aplastada por una fuerza militar superior (Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, por favor, tome nota). Sólo cuando la jihad sea derrotada, los musulmanes moderados encontrarán finalmente su voz, e iniciarán verdaderamente la difícil tarea de modernizar el islam.

Categoría del Artículo:: Islam, Islam militante

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